A finales de los treinta se comenzó a formar un
consenso para la organización y selección del currículum. Samuel Everett y
William, propusieron dos alternativas organizadoras para el currículum, que
eran, agrupar asignaturas en un grupo de campos amplios y agrupar contenidos
alrededor de una variedad de problemas de vida. En este tiempo un cuarto de las
escuelas llevaban a cabo sus actividades bajo la rúbrica de los estudios
sociales. Por otra parte Mackenzie observó la organización de programas
escolares alrededor de asignaturas y el uso de campos más amplios de
conocimientos de grupos funcionales de la vida.
Surgió la necesidad en las escuelas de cambiar el comportamiento de los estudiantes, se decía que la enseñanza se debía de enfocar en lo concreto y no en lo abstracto, de aquí se empezó a creer que el currículum debía de organizarse de acuerdo a los problemas de la vida y de la sociedad.
En 1950, apareció un punto alternativo para a organización del currículum, se decía que la educación adaptada a la vida podría desaparecer, dicha alternativa tuvo orígenes en un grupo de proyecto de reforma curricular. La tarea del currículum ahora era, transmitir a los estudiantes el contenido y los métodos de las disciplinas académicas tradicionales. La meta que se tenían estos reformadores era lograr el desarrollo intelectual de los individuos. Mas sin embargo el desafío que enfrentaba la educación adaptada a la vida no era solo pedagógico, si no la clave de esta lucha eran las escuelas.
En el año 1945, las escuelas públicas de Miniápolis introdujeron los
conocimientos comunes que eran inglés y los estudios sociales. Pero más
adelante en 1950, se pidió que los conocimientos comunes fueran opcionales, ya
que se buscaba calidad académica de los cursos. En este mismo año cambia de
conocimientos comunes a programas de doble período. Por último en 1971, Bruner
planteó que el enfoque de las reformas centradas en disciplinas tenía un
sentido perfecto.
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