jueves, 26 de diciembre de 2013

LA INTERACCIÓN DIDÁCTICA - Sara Delamot

          
          Es esencial distinguir dos tipos de encuentro profesor alumno: encuentro inicial y rutinario. Cuando un profesor se enfrenta a una clase por primera vez, tanto el cómo los alumnos tienen una idea de lo que es la vida de la clase en general, pero tienen que ser establecida nuevas reglas para ese nueva relación.
En la situación rutinaria se conocen ciertas reglas, y en las negociaciones se tienen en cuenta los primeros encuentros. El encuentro de rutina se basa en encuentros previos entre ese profesor y esa clase, es menos accesible a los investigadores. Stephen Ball, acepta que los profesores suelen ser reacios a que haya investigadores alrededor durante los primeros días del curso. Por otra parte, Ball define al proceso de establecimiento, como: un proceso de interacción explorada que concierne al profesor y a sus alumnos durante sus encuentros iniciales en la clase, a través del cual emerge un modelo de relaciones e interacciones más o menos permanente, repetido y muy predecible.
Los alumnos hacen primero observaciones para conseguir una serie de hipótesis sobre el tipo de profesor con el que se enfrentan, y después comprueban sus hipótesis.
La segunda fase (de prueba), las decisiones de los alumnos y el papel que juega la violencia en el proceso de establecimiento. Este comportamiento por parte de los alumnos es una de las razones por las que los profesores con experiencia opinan que el personal debe empezar comportándose con severidad y suavizar, si hace el caso, a lo largo del curso.
Los profesores se ven obligados a tener estrategias, la primera estrategia es imponer su definición de la situación hablando la mayor parte del tiempo.
Flanders simplemente comparte con otras personas de la sociedad occidental la suposición de que enseñar es sinónimo de hablar. En la investigación común sobre la clase, la creencia de que la charla del profesor es el rasgo principal del discurso, tanto en cantidad como en cualidad, nunca se pone en dudad.
La mayoría de las clases están dominadas por la charla del profesor. Las clases informales son diferentes a las convencionales en muchos convencionales en muchos aspectos, pero la regla general: que los profesores hablan mucho, se mantiene vigente.
El profesor define lo que constituye el conocimiento centrándose en la imposición directa de su versión de él. Impone su definición de los temas leyéndolos directamente y preguntando a los alumnos, anulando las otras perspectivas.
La estrategia del profesor es, antes que nada, hacer explicitas sus expectativas sobre la clase, y plantearlas y replantearlas frecuentemente. Sus intentos de controlar el contenido y la conducta de los alumnos se hacen, en primera instancia, por medio de la expresión de sus modelos esperados.
La primera estrategia de los alumnos es descubrir lo que quiere el profesor y dárselo, asumiendo que pueden tener una recompensa, en términos de notas, trabajos eventuales o paz y tranquilidad. Cuando dar al profesor lo que quiere no produce un beneficio visible, la conducta disruptiva probablemente será la principal estrategia. En la mayoría de las clases, seguirle el juego al profesor significa responder, es decir, contestar a las preguntas del profesor, preferiblemente de forma correcta Bellack (1966) dice que esta es la estrategia predominante en los alumnos de las escuelas superiores americanas. La primera estrategia de los alumnos es proporcionar respuestas “correctas”, es decir, que el profesor acepte. Para esto deben centrarse en el profesor lo suficiente para descubrir cuáles son las respuestas correctas.
Walker y Adelman sitúan sus estrategias de enseñanza en dos dimensiones, alas que llaman “definición” y “contenido abierto versus cerrado”.  El rol del alumno es dar la respuesta correcta (definición alta) y lógicamente está determinada por el profesor (contenido cerrado). Obrar libremente, el profesor permite que la clase contribuya d forma imprevista y por definición, no pone las etiquetas correctas y erróneas a las contribuciones de los alumnos. Los alumnos difieren en sus reacciones y aceptaciones de los diversos estilos de enseñanza. Comprender las diferencias individuales y de subgrupos en la perspectiva y la estrategia del alumno, constituye la comprensión de los procesos de la clase.

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