Las adecuaciones curriculares, son
el conjunto de modificaciones que se realizan en los contenidos, indicadores de
logro, actividades, metodología y evaluación para atender a las dificultades
que se les presenten a los niños y niñas en el contexto donde se desenvuelven. Constituyen
la estrategia educativa para alcanzar los propósitos de la enseñanza,
fundamentalmente cuando un niño o niña o grupo de niños y niñas necesitan algún
apoyo adicional en su proceso de escolarización. Toman en cuenta los intereses,
motivaciones y habilidades de los niños y niñas, con el fin de que tengan un
impacto significativo en su aprendizaje.
Existen dos tipos de adecuaciones curriculares:
- De acceso al currículo:
Se refieren a la necesidad de adecuar las aulas y las escuelas a las
condiciones propias de los alumnos y alumnas. Se relaciona con la provisión de
recursos especiales, tales como: elementos personales, materiales especiales,
organizativos, etc. Facilitan a los alumnos y alumnas con necesidades
educativas especiales el desarrollo, en las mejores condiciones posibles, de
los aprendizajes que forman parte de su currículo.
- De los elementos básicos del currículo:
Conjunto de
modificaciones que se realizan en los contenidos, criterios y procedimientos
evaluativos, actividades y metodologías para atender las diferencias
individuales de los y las alumnas con necesidades educativas especiales. Los elementos básicos del currículum
son: las competencias, los contenidos, las actividades, los métodos, la
evaluación, los recursos, la temporalizarían, el lugar de la intervención
pedagógica, etc.
El Currículum
Nacional Base del Nivel de Educación Primaria, se fundamenta en una nueva
concepción que abre espacios para realizar cambios profundos en el sistema
educativo. Para lograr una sociedad
pluralista, incluyente, solidaria, justa, participativa, intercultural,
pluricultural, multiétnica y multilingüe.
Ser incluyente
en el nuevo currículo es, educar en la diversidad, lo que significa incluir a
todos los niños y niñas con necesidades educativas especiales en clases
regulares a pesar de la naturaleza de sus condiciones y proveerles la
oportunidad de que participen en el mismo proceso educativo que se ofrece a los
niños y niñas en el aula regular.
El currículo, engloba
todas las posibilidades de aprendizaje que ofrece la escuela, referidos a
conocimientos conceptuales, procedimentales, actitudinales y valores. Está contextualizado a la vida real del aula y
comunidad, y va más allá de lo cognitivo, está centrado más en los procesos de
enseñanza-aprendizaje que en los resultados y motiva al niño y a la niña a ser
el constructor de su propio aprendizaje. Algunas características del currículum son: su flexibilidad, su integralidad, es
perfectible y participativo.
Existen seis
pasos para desarrollar una adecuación en el aula, que son:
1.- Revisar la evaluación psicopedagógica individual: Se realiza para detectar dificultades que pueden presentar un niño,
asociadas o no a la discapacidad, de la cual se obtiene un diagnóstico que
especifica el tipo o nivel de discapacidad que presenta el estudiante
2.- Lectura de las competencias: El docente analizará las competencias de grado al que pertenezca el niño
con necesidades educativas especiales, tomando en cuenta el tipo de
discapacidad.
3.- Adecuaciones a los indicadores de logro, tomando en cuenta la
competencia: La evidencia de la actuación y la
aplicación del conocimiento pueden ser modificadas, agregando a los que ya
existen en cada área del aprendizaje. Un aspecto importante del indicador de
logro es que debe ser objetivamente verificable.
4.- Adecuación de
contenidos: Realizar modificaciones a las
estructuras gramaticales y el vocabulario, adecuándolas al nivel del alumno o
alumna: reemplazando algunos términos por sinónimos, explicando el significado
entre paréntesis o con notas de pie, seccionando o reescribiendo frases
demasiado largas o complejas.
5.- Adecuaciones en
la metodología: Se le sugiere fomentar técnicas
de trabajo cooperativo en las diferentes áreas curriculares para favorecer la
interacción de los alumnos y alumnas y la consecución de competencias y
contenidos.
6.- Adecuaciones en
la evaluación: El propósito de la evaluación
debe ser orientar y regular el aprendizaje para que esté sea significativo para
los niños y niñas. Además debe ser un
proceso que facilite el desarrollo y la realización personal en función de las
competencias propuestas.
También existen instrumentos de evaluación para evaluar a los niños y
niñas con discapacidad o sin discapacidad como los siguientes:
--Lista de cotejo
--La ficha anecdótica
--El portafolio
--Lista de cotejo
--La ficha anecdótica
--El portafolio
Generalidades de las adecuaciones curriculares para distintas
necesidades educativas especiales:
El aprendizaje en los alumnos y alumnas sordas:
Debe tenerse presente que la niña o el niño sordo sólo sabe lo que ve.
Muchas veces entiende al revés, no hace lo que tiene que hacer y es
reprendido(a) por ello. No comprende ni las reacciones de los otros ni las
exigencias. Presentan dificultad en la producción del lenguaje oral porque no
accede a los modelos lingüísticos sonoros. Su percepción auditiva, altamente
dañada, no está en condiciones de transmitir al cerebro los datos lingüísticos
acústicos necesarios y suficientes para que las operaciones lógicas (relaciones
de identificación, oposición, intersección e inclusión).
Los niños y niñas hipoacúsicos:
El término hipoacúsico alude a una audición disminuida de cualquier
grado. En todo caso la niña o niño hipoacúsico logra por sí mismo (a) adquirir
palabras sueltas, onomatopeyas, vocalizaciones ininteligibles e interjecciones
en expresiones que hacen pensar en un simple retardo del lenguaje y no en una
hipoacusia. Es importante, que el o la docente conozcan estrategias de trabajo
con estos niños y niñas, porque la carencia de audición hace, también, que el
niño o niña estén sujetos a restricciones en el desarrollo de la experiencia y
por ende, al riesgo de deslizarse en otra categoría institucional: la
discapacidad intelectual.
Niñas y niños sordos:
En la adecuación curricular a este respecto se
recomienda la presencia de un auxiliar docente que utilice el lenguaje de señas
como facilitador de la comunicación entre docentes y alumnos. De alguna manera,
se sugiere incorporar maestros especiales para estos alumnos y alumnas. Se les apoyará con ilustraciones de
dibujos o imágenes, además se hará uso del lenguaje de señas.
Leer en voz alta con fines comunicativos, con articulación correcta.
Para la adecuación de esta competencia, puede sustituirse por un trabajo
de expresión en lenguaje de señas acerca de los contenidos expresivos más
relevantes de la lectura propuesta.
Los niños y niñas con
discapacidades visuales:
Deben confiar en los datos sensoriales no visuales para acceder al
conocimiento de la realidad. Para ello
utilizan las experiencias de toque y kinestésicas (tacto), y la audición para
desarrollar su conocimiento del mundo circundante. El sentido kinestésico es
quizás, el que más requiere estimulación para su desarrollo, porque a veces
está ausente en los niños y niñas con discapacidades visuales la motivación
para realizar actividades motoras gruesas y desarrollar sus destrezas físicas,
ya sea por miedo propio o de sus padres.
Los niños y niñas con
discapacidad intelectual psicológicamente necesitan: Que las actividades para construir
sus aprendizajes se basen en sus potencialidades, es decir, en los aspectos en
que su rendimiento pueda ser mejor, determinadas a partir de una cuidadosa
evaluación. Mantener altas expectativas acerca de los posibles logros. Experiencias
de aprendizaje ricas y variadas. Dejar siempre la posibilidad que el niño o
niña avance cada vez más en los aprendizajes, sin fijarle un límite, que pueda
predisponerlo a que no lo logre. Permitir
flexibilidad en los horarios y actividades para adaptarlas a su ritmo de
producción. Reducir la presión de aspectos externos al aprendizaje mismo, como
la promoción, la comparación con otros. etc. Ponderar cuidadosamente los
contenidos que se han de tomar en cuenta para la evaluación, para poder dar
cuenta de los avances más significativos.
Los niños y niñas con discapacidad intelectual socialmente
necesitan:
Sentir que son aceptados, y que verdaderamente son parte integrante
del grupo de clase; crear una atmósfera de respeto y comprensión para todos en
la clase y la institución, reconociendo y aceptando las diferencias
individuales. Proporcionarle exigencias claras y explícitas tanto desde el
punto de vista académico, como del intercambio social. Proveer un clima institucional que propicie la
colaboración entre los miembros del equipo, y fundamentalmente con los padres. Diseñar
planes y programas que favorezcan la inclusión efectiva no sólo en el ámbito
educativo, sino además en otros como el recreativo, laboral, etc.
El aprendizaje en niños y niñas con discapacidad motora:
Un niño(a) con
discapacidad motora es aquel que presenta de manera transitoria o permanente
alguna alteración de su aparato motor, debido a un deficiente funcionamiento en
el sistema nervioso, muscular u óseo articular, o en varios de ellos
relacionados, que en grados variables limita alguna de las actividades que
pueda realizar el resto de las personas de su edad.
El aprendizaje en niños y niñas con altas capacidades o dotados:
Los niños y las niñas
con altas capacidades o superdotaciones, son personas con una inteligencia
significativamente superior o normal, dentro de los tipos de talentos que se
pueden representar se encuentran capacidades en lo intelectual, deportivo,
musical, habilidades motrices, verbal o numérica muy desarrolladas. La
superdotación puede afectar a la adaptación del niño o niña a la escuela,
frecuentemente, como resultado de esta situación, no adquiere en el grado
correspondiente los contenidos básicos, arrastrando déficits formativos a su
vez les impiden aprender nuevos contenidos, lo que genera una espiral creciente
de desmotivación y desinterés por la vida escolar.